Y GUERRERO COGIÓ ( POR FIN) SU FUSIL

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Vaya monazo de fútbol. Quince días entre partido y partido. Casi nada. No puede ser, esto no puede ser. El añu pasáu, si jugaba la selección a nosotros no nos afectaba porque estábamos en segunda. Pero ahora sí, coño; ahora nos dejan sin ver al Sporting cada vez que los de Del Bosque tienen amistosos o clasificatorias para algún torneo. Y yo, que al no jugar Villa, y al ver que El Marqués lleva convocao a Nacho, del R. Madrid, de central, le tengo cada vez más repelús a ésta, nuestra selección. Las puertas que en su día abrió Luis Aragonés para ventilar necesitan ser abiertas de nuevo. Esta selección huele a rancio, otra vez.

Y entre selecciones, desfiles con cabras, plebiscitos y estúpidas que no suben a un ALSA con bufanda (el ALSA) sportinguista (sí, digo bien: estúpida; que esto no es un debate Sporting-Oviedo, es simplemente que la chica es eso, estúpida) me han dado los quince días.

Bueno, y Revertes y Toledos; esos dos también. Que si éste es gilipollas, aquél no le anda a la zaga. Que entre Felipín y Felipón está Felipe (y no me refiero al Borbón que se cuadra al paso de la cabra). Y es que Willi Toledo se pasó de frenada. Me parez bien que lo pienses,  pero no puedes salir como saliste a ciscarte en todo y en todos, que el respeto está pa algo.

Y claro, como Willy se salió del tiestu, llegó Reverte, que cada 12 de octubre mata un ciervo con sus propias manos, se embadurna la cara con la sangre del animal y se come las vísceras, crudas y aún calientes explicando en Tuiter no sé qué de un mexicano apellidado Fernández, creo recordar, que le preguntó una vez si no se avergonzaba de ser español y genocida. Y claro, Arturito, que es muy suyo, tras confirmar que se apellidaba Fernández, le dice que es el primero de su familia que va por aquellos lares, con lo que no tiene que avergonzarse de nada. En cambio, el comechilli, debería pensar en el antepasado español que fue por allí y preñó a una antepasada suya en aquellos lejanísimos tiempos. Y yo me pregunto:

Oye Revertucu, ¿no te parez que, a lo mejor, apellídase Fernández porque el padre ye un inmigrante vascu, cántabru, asturianu o gallegu que en el 39 marchó pa México escapando de la represión, la venganza o el hambre?, ¿y no hay que ir tan lejos como quinientos y pico años?

Y otra cosa, no todos los que no estamos de acuerdo en celebrar pensamos que haya que avergonzarse. Yo sólo respondo por mis actos. No respondo ni por los de mi padre, como para responder por los de Trujillo, Cabeza de Vaca, Cortés y compañía. No creemos que haya que avergonzarse de lo que hicieron aquéllos hace tanto tiempo… Pero de ahí, a conmemorarlo… Pues tampoco. Porque efectivamente, no fueron genocidas ( no pienso que fueran con la intención de borrar de la faz de la tierra toda una raza, toda una cultura). No eran Hítleres. Pero creo que está reconocido, aceptado y bastante bien documentado que fueron allá, en nombre de un Dios que NO EXISTE para robar y someter a todo un pueblo. Y, repito, no me parece cosa de celebrar.

Por otra parte, hace quince días acabé mi séptimo libro de Arturo Pérez Reverte, porque es un escritor que me encanta. Me gustaría saber, cuántos de estos españolísimos ofendidísimos que estos días pusieron en sus muros de Facebook la historieta, tuit a tuit, de Reverte como un “Zas en toda la boca” (¿?) a los que no nos gusta la celebración de la hispanidad, han leído siquiera un libro de él. O un libro, a secas.

Y Willy Toledo es gilipollas. Eso también.

 

No tenía pensao hacer crónica, ya que entre que llegues a casa, tal y cual y no sé qué está uno en les once y media y hay que madrugar. Pero hoy, leí a Rosety.  Y entonces decidí hacer un hueco a la hora de comer. Y es que uno lee a este elemento poner pingando a todo el organigrama de Mareo por los malos resultados del B y del juvenil de división de honor y se le recalienta el hígado.

Este tío debe pensar que los chavales salen como en una churrería. Este elemento no se da cuenta que ya no va a ser tan fácil, con el Oviedo en segunda A y las buenas perspectivas que tienen, hacer de Asturias tu coto privado y coger lo que quieras cuando quieras como hasta ahora. Este señor, no se debe de dar cuenta que prácticamente todo lo que falta en divisiones inferiores está en el primer equipo y eso es un auténtico éxito. Este individuo no sabe de qué habla, sólo sabe sus motivos, que son sus odios.

Y es que luego leo su crónica del partido de ayer, y que el Granada jugó con un 4-3-3 y pienso: Buuuuuuurrrrrrrpppsssssss.

Y decido hacer la mía.

Alberto, Lora, Luis Hernández, Bernardo, Canella. Medio campu para Álex por la izquierda, Jony por la derecha y Sergio y Cases en el medio. Delante Halilovic y en punta Castro.

Y me gustaba la alineación. A pesar de que Isma López me gusta más que Canella, el lavianu se lo ha ganado. Y así como pienso que con un 4-4-2, Guerrero es indiscutible, también creo que con este 4-4-1-1 que Abelardo se sacó de la manga, quienes mejor valen para estar en punta son Sanabria y Carlos Castro… y que se ande al loro el paraguayu con el de Ujo, no vaya a ser que le coma la tostada.

Y llegó Sandopuaj y nos untó el focicu bien untáu. Sí señor. Las cosas como son. La primera parte del Granada, para mí, fue para enmarcar. Se marcaron un partidazo espectacular.

Salió el Sporting con muchos errores, no tengo claro, a estas alturas si fue debido a que teníamos un mal día, al gran planteamiento de ellos o ambas cosas. El caso es que no dábamos un pase a derechas y no manteníamos la pelota.

Muy pronto, antes del minutu diez, córner que saca Halilovic (primer balón que tocaba, el segundo, fue en el minuto 18 y lo perdió) en corto para Jony, éste se la da a Lora en el vértice del área ( yo, que no soporto los córneres en corto pienso “Qué cojones hacéis”) que centra de forma ensayadísima para que Bernardo entre de la que todos salen y, de cabeza, ponga el 1-0. Y yo, dentro de mi cabeza, silbo disimuladamente alegrándome que sólo lo pensara y no lo hubiera dicho en alto.

A partir de ahí, se acaba el Sporting, y el Granada, con un 4-1-4-1 como una catedral, con Krhin por delante de los centrales, una línea de cuatro con Rubén Pérez, Javi Márquez, Success (que hay que joderse con el “exitoso”) y Piti, y con El Arabi en punta nos dieron un repasu de tres pares de cojones.  Partieron al Sporting en dos. Cada vez que Cases o Sergio cogían la pelota llegaban a tener hasta cuatro tíos encima, con una presión asfixiante y muy alta, es decir, metiendo atrás a nuestros medio centros, pegándolos con los centrales y dejando una parcela del campo para jugadores del Granada mientras que Álex, Castro, Halilovic y Jony hacían una línea de cuatro arriba que estaba lejísimos de donde se cocía el partido. Nuestra salida de balón no existió y tuvo un culpable: Sandoval. Cuando Cases o Sergio, obligados, tenían que apoyarse en los centrales, estaban tan cerca que la presión que sufrían los primeros valía también para los segundos; conclusión: patadón arriba para que Krhin ( que se marcó un partido estratosférico) y los cuatro de atrás fueran los amos en todas las jugadas, siempre con la ventaja que da ser más alto, más fuerte y jugar lejos de tu portería.

Y claro, tenía que tocar este partido el día que Halilovic dio la de arena. En la primera parte no hizo absolutamente nada. Sólo recuerdo una vez en la que bajó a recibir de Cases, metiéndose en el medio, donde zurrean las balas, donde hay que estar para dejar claro quién es quién. Y el chaval, que es muy joven, decidió darse mus y que los demás se la dieran cortita y al pie. Y no. Así no.

Y claro, juegan mejor, llegan arriba y en veinte minutos nos cae el 1-1 y el 1-2. Y cuando empiezas ganando de estrategia en casa y el equipo contrario te remonta antes del descanso… no sé, muy buena pinta no tien la cosa, ¿eh ho?.

Segundo tiempo y Abelardo mueve ficha. Álex al bancu, Jony a su banda, Halilovic a la derecha y Guerrero al campu para volver al 4-4-2 con el que empezó la liga.

El equipu mejora. No sé si por los cambios de jugadores y sistema pero mejora bastante. La clave, creo yo, es que Sandoval decide que los cuatro de arriba bajen la línea de presión veinte metros  para estar más juntinos atrás y, como tengo gente muy rápida arriba, a ver si los cojo a la contra y sentencio. Claro, puerta grande o enfermería: o les meto cuatro o nos meten dentro del área y a pasar les de Caín. Y al tío casi le sale. Oportunidades tuvo.

El Sporting presionaba pero no era capaz de hacer ocasiones claras. Segundo cambio: Carlos Castro fuera y Pablo Pérez al campu. A mí no me gustó el cambio porque el partido discreto del de Ujo no era culpa suya y es un jugador que como haya una suelta en el área, va pa dentro. Para mí era un lujo que no nos podíamos permitir. Yo quería que quitara a un exasperante Halilovic que seguía a lo suyo, a nada, y perdiendo todo el balón que tocaba.  Por suerte, el entrenador no soy yo ya que los dos centros en los goles del Sporting los da él.

Con el 1-2, el amigo Álvarez Izquierdo nos escamotea el segundo penalti de la noche. Esta vez a Lora, escandaloso. Pero bueno, ya había sido escandaloso el de Carlinos en la primera parte con empate en el marcador. En una contra del Granada, Success se planta solo delante de Alberto, el porteru rechaza y la coge El Arabi que chuta desde fuera del área, da en un jugador nuestro y hace una parábola que pone el 1-3.

Abelardo decide quitar a Sergio, que con tarjeta amarilla, aún le daba vueltas al balón que perdió tres veces en la misma jugada y que supuso el 1-2 del Granada y no tenía su día para meter a Mascarell.

En esa fase del partido ellos tienen dos o tres contras clarísimas para dejar un resultado de escándalo… pero no las meten y entre fingir faltas, lesiones y dar hostias pasaban el tiempo… hasta que les expulsa casi seguido a uno por su segunda hostia, y a la heroica, con balones arriba para que Bernardo cediera a la derecha a Halilovic y éste pusiera todas las que pudiera a la cazuela. Venga a intentarlo venga a intentarlo hasta que el croata se mete hasta línea de fondo y mete un pase por bajo al medio del área que Cases, viniendo desde atrás, convierte en el 2-3 de tiro ajustado al palo izquierdo del portero.

La de mi madre. Yo locu pero pensando que no hay tiempu. Cinco de descuentu, todavía se puede. Expulsión de uno de sus centrales por perder tiempu y a mí que me va a dar algo. Seguimos con la misma idea: balones a Halilovic y el chaval a poneles dentro. Y sí, llego, esta vez sí. La pone, no sé quién intenta peinar y no la toca, le cae a otru que cede a Guerrero, que controla orientado, esta vez lo hace de cine, y le mete con la derecha y otras veinte mil derechas que había en el campu, fuerte, por arriba para poner el empate en el marcador y a mí en los brazos de una señora de Campomanes que estaba veinte filas más abajo. Muy guapo todo.

Y me alegré, no sólo por el empate, sino por el chaval, que se lo merecía. Porque me parece un futbolista importantísimo en el equipo al que la sportingada de toda la vida, los que silbaban a Joaquín, a Maceda y a tantos que se mataron por el equipo (por supuesto que sí, David Cano también) empiezan a tomarla con él. Y recordaba cuando hace veinte días salí por la noche a correr, y hacia las 22:45 mientras estiraba yo en El Muro para volver a casa vi cómo pasaba delante de mí un tío embozado en un chubasquero haciendo footing (a toda hostia, por cierto) con su novia acompañándolo, en silencio, desde una bicicleta. Ese día era un martes cualquiera y este tío era don Miguel Ángel Guerrero. Con dos cojones.

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