Y GANAMOS EN CASA

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- … Y lo que no se puede consentir de estos rascapulgas perro flautas izquierdosos del tripartito, con el Wenceslao a la cabeza, es que osen atentar contra una sagrada institución como la Corona, fenomenalmente representada por los premios Príncipe de Asturias, ejemplo de compromiso, fidelidad, saber estar y clase que lleva una ciudad como Oviedo por el mundo, con un espectacular reconocimiento por parte de mandatarios del máximo nivel. Ejemplo, como digo, de unos valores éticos y morales tan necesarios en estos tiempos inciertos que vivim
- Ya, sí, Caunedín, ya sé lo que me dices, pero ponte en el bidé y déjame que te lave la chorra que Aquagest paga por horas y tengo esperando a Pecharromán y Fernández Díaz que están que se les sale por las orejas.

- Aquí tienes, cariño: pularda con trufas blancas a la reducción de Cialis.
- ¿Ración doble, Corina?
- Por supuesto, majestad, que hoy quiero que me hagas el número del discurso de Navidad.
- Pero es que el “españoles” me sale demasiado nasal, rollo gangoso.
- Y no sabes cómo me pones, ladrón.
- Vale, pero sin voces, que ya sabes que los suizos son muy suyos con los ruidos y tengo moscatel al presidente de la comunidad.

 

Y mientras Carmena les quita el chollo del 80% de exención del IBI a las grandes corporaciones en Madrid, nuestra amiga Espe, dice que no estuvimos en la guerra de Irak. Y oye, más ancha que larga.
Mira que lo intento, pero me cuesta no convertirme en un rascapulgas progre. Qué le voy a hacer.

 

Cuéllar, Lora, Luis Hernández, Bernardo, Isma, Sergio, Omar, Joni, Pablo Pérez, Halilovic y Guerrero.
Y tenía yo ganas de ver a Pablo Pérez en el once titular. Y por la derecha, que era donde lo había probado Abelardo en la pretemporada. Y lo siento pero el chaval me decepcionó bastante. En primera, las oportunidades son escasas, y cuando las tienes, debes aprovecharlas. No pudo en ningún momento con el partido. Le quedó demasiado grande. Creo que perdió los diez primeros balones que tocó. El amigo Boka lo volvió loco, literalmente ( caño incluido nada más empezar). La prueba es que fue el primer cambio, al cuartu de hora del segundo tiempu.
Y fue un partido extraño. Salió el Sporting nervioso, con demasiadas imprecisiones y perdiendo balones, uno tras otro. No dábamos un pase bueno. Con todo y con eso, teníamos el control del partido, aunque no de la pelota, evidentemente. Ellos querían llevar el peso del juego y nosotros estábamos cómodos con esa situación ya que no daban sensación de peligro.
Con el esquema que últimamente utiliza el míster, teníamos más o menos a raya a los malagueños, pero Halilovic no entraba tanto en juego como el día del Betis y a la hora de construir no dábamos ni risa.
Y es que tengo un problema con Mascarell. Me parece un jugador correcto, con buen trato de balón, pero no muerde. Es demasiado blando. Creo que podría estar toda la temporada jugando sin que le sacaran una tarjeta por dar una patada. No da una miserable patada. Y en su posición, hay que dar coces; hay que darlas para que salten chispes y recuperar balones en zonas comprometidas para el equipo contrario, porque ésa es la base del contragolpe: la recuperación de balón en medio del prau. Con la gente que tenemos por banda, es algo de lo que no se puede prescindir, el contragolpe tras robo, con ellos descolocados. Y es que me da la sensación que, en el campo, es el hombre del traje gris. Que no le puedes criticar errores gordos, pero que tampoco esperas grandes cosas; no arriesga, no manda y no recupera. Es un jugador al ralentí. Creo que está a años luz de Nacho Cases.
Y bueno, el partido corría por derroteros soporíferos hasta que una jugada por la izquierda en la que Sergio controla en línea de fondo (fuera de sitio completamente) y da una gran asistencia a Halilovic para que con la zurda, ajustado y por bajo ponga el 1-0 en el marcador.
Hasta ese momento, no habíamos hecho prácticamente nada en ataque. Dos detalles de Halilovic y poco más.
La segunda parte más de lo mismo, pero con el Málaga a por todas. Acumulando gente arriba y dominando totalmente el juego nos meten atrás aunque sin grandes ocasiones. Abelardo decide quitar a Pablo Pérez para meter a Hugo Fraile. Y que nada, que no mejoramos. Y llega el sustu, como es lógico. Una jugada por el centro con pase interior a la derecha para que no sé quién se plante solu delante de Cuéllar y tarde lo justo para que llegue Isma y se la limpie por detrás.
La cosa que no pinta bien y Abelardo quita a Joni, pasa a Isma al extremu y mete a Álex Menéndez en el campu, para jugar de lateral.
Y tampoco.
Ellos siguen achuchando pero sin grandes alardes.
Y llega nuestro momento, que es cuando el Málaga se la juega de verdad y dejan espacios atrás. Y aparece, por fin, Hugo Fraile con galopada por la derecha, pase al medio, toque-asistencia de Guerrero para Halilovic, espectacular, y el croata le pega con toda a favor para que Weligton haga el paradón del siglo y la despeje al larguero. Sí sí, Weligton, no Kameni. Ooootro penalti que nos escamotean.
Antes, creo, hay otra contra por la izquierda de Guerrero que se mete hacia dentro y le da un pase malo al croata, demasiado atrás, cuando la jugada era de gol.
Otra contra de Hugo por la derecha con pase a Isma que llega justo y se le hace de noche con Kameni. Nuestros mejores momentos que corona Halilovic, ya sin Guerrero y con Rachid en el campo, para que el guaje se vaya de dos y le meta con la zurda a romper y entre Kameni y el largueru se vaya a córner.
Final del partido y tres puntos muy frescos.

Ahora, una vez acabáu el rollu en sí de lo que fue el partido, voy a mis consideraciones.
Como ya comenté alguna vez, yo suelo ver los partidos oyendo a Javier Ares y sus adláteres de OndaCero para envenenarme con sus gilipolleces. Ayer, en el minuto 35 del primer tiempo, se dignan a conectar con El Molinón para ver cómo va la cosa. El enviado les cuenta y, como es costumbre publicitaria, no sé qué marca patrocina al mejor del partido. En ese momento, el mejor, según el enviado era, cómo no, Halilovic. Que aparte de dos detallucos y el gol, no había rascao bola. Y es que, amigos, lo que vale en este fútbol de hoy en día son los Messis y Cristianos, y nuestro Messi, es el croata.
Pero me van ustedes a perdonar que yo disienta. Halilovic marcó el gol de los tres puntos, hizo tres o cuatro jugadas espectaculares durante los últimos quince minutos (cuando eres un crack y juegas a favor de corriente y con los defensas vendidos, es más fácil) y sí, es un jugón. Pero a mí me gustan más los jugadores que están durante noventa minutos a tope. Ya puestos, más que el gol o sus dos largueros, sus arrancadas y sus gambeteos, lo que más me gustó de él fue un pase de cuarenta metros desde la banda derecha al pie de Joni, que estaba en el otro lado del campo. Eso sí que fue un escándalo. Pero a lo que iba, para mí, el domingo, el auténtico recital que dio Sergio Álvarez fue una cosa tremenda. Fue el puto amo en el medio del campo. Corrió lo de él y lo de Mascarell. Por no hablar del partido que se marcaron Luis Hernández y, sobre todo, Bernardo, que fue algo increíble.
Y sí, puedo aceptar que se hable del guaje como el mejor del partido, o como si fuera la reencarnación de Pelé, pero me revienta que no se hable de Sergio.
Tres puntos aparte y el cambio de juego de cuarenta metros de Halilovic, lo que más me gustó, de verdad, fue que veinte mil personas despidieran, gran parte de ellos en pie, con una ovación de las gordas, a Guerrero cuando fue cambiado. Y es que no mete goles, ya, pero para meterlos hay que crear ocasiones, y el Sporting creó pocas, muy pocas. Y así es muy difícil. Pero es que el amigo, corrió más que nadie en el campu. Presionó, luchó y se desgastó como nunca. Ya pero un delantero está para meter goles. Sí ho, pregúntale a Charles los que lleva, y es un delanteru que ya lu quisiéramos aquí.
El reconocimiento que se le dio al chaval fue un acto de justicia en base a sus merecimientos. Que a un delantero centro que en diez jornadas lleva un gol, se le despida así, es por algo. Ahí lo dejo.

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