Fotos con Historia: El Photoshop de Stalin

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A lo largo de la historia de la fotografía, se han utilizado mil y un trucos artesanales para adecuar la realidad captada por las imágenes consideradas de importancia política, a lo que el líder de turno y su política dictaran que podía y/o debía ser visto por el pueblo.

La Rusia soviética fue una auténtica máquina de manipulación fotográfica, como también lo fue la Alemania nazi. La Italia de Mussolini  o la España de Franco tampoco fueron ajenas a estas prácticas, que a tenor de lo que sabemos hoy en día, estaban generalizadas como parte de la estrategia de comunicación y control de la información de cualquier regimen totalitarista.

Pero Stalin llevó todo eso un paso más allá. Su bien conocida paranoia, que le llevó a liquidar uno tras otro a sus más directos colaboradores durante años a la mínima -real o imaginaria- sospecha del tirano, se extendió a las fotografías, que sistemáticamente ordenaba retocar para borrar a aquellos que habían “caído en desgracia”.

La imagen que os presentamos hoy y su evolución, son la mejor explicación gráfica de aquello que se dió en llamar “Las purgas de Stalin”. Esta es la foto:

Antipov, Stalin, Kirov, Shvernik y Komarov en Leningrado en 1926

Tomada en 1926 por un fotógrafo desconocido en la 15ª Conferencia Regional del Partido en Leningrado, nos muestra a Stalin con cuatro de sus colaboradores en aquel momento.

El hombre de la derecha, Nikolai Komarov, veterano militante que ya había participado en la Revolución de 1907 y que en esa época era el Secretario del soviet de Leningrado, tuvo algún problemilla con el camarada Iosif y terminó siendo fusilado en 1937. Antes incluso de su ejecución, Komarov, como cualquiera que molestara a Stalin, simplemente “desaparecía” de TODAS las imágenes.

Tijeretazo y adios Komarov.  Esta es la versión de 1936:

Antipov, Stalin, Kirov y Shvernik en Leningrado. (2ª versión, hacia 1936)

A la izquierda, Nikolai Antipov, otro alto cargo del Partido en Leningrado que de pronto, dejó de ser útil. Fue enviado a prisión y fusilado en 1941. Y claro, no podía aparecer junto al Gran Líder. No hay problema. Se repite el procedimiento y Antipov desaparece para siempre. En 1948, en el tercer volumen del libro editado en Moscú “A History of the URSS”, la foto de la Conferencia de Leningrado de 1926 aparecía así:

Stalin, Kirov y Shvenrik en la versión de 1948 aparecida en el libro “A History of the URSS”

Stalin había eliminado ya, físicamente y en efigie, a dos de sus cuatro camaradas de Leningrado. Pareciera que llamarse Nikolai y estar cerca de Stalin fuese un deporte de riesgo en aquellos años. Al menos eso debió pensar el hombre de la derecha, Nikolai Shvenrik cuando un año después, en 1949, Stalin decidió editar la fotografía DE NUEVO para uno de sus panegíricos: Joseph Stalin: A Short Biography (Moscú,1949). Los sudores fríos de Shvenrik al ver la nueva foto no se los envidiamos:

Stalin y Kirov en Leningrado, versión para el libro: “Joseph Stalin A Short Biography” de 1949

Podemos decir sin embargo que Shvenrik siguió con vida y manteniendo su cargo en el Comité Central del Partido hasta la muerte de Stalin en 1953. En este caso, su “eliminación” afectó solo a la fotografía ya que Stalin no lo consideraba relevante para aparecer junto a él en su biografía.

Y la historia podría terminar aquí, un pequeño final feliz con Shvenrik salvándose después de las ejecuciones de Komarov y Antipov, pero amigos, estamos hablando de Stalin.

En realidad, Sergei Kirov, el último hombre que aún acompañaba a Stalin en la mutilada foto, había sido el primero en morir. Fue asesinado en 1934 y Stalin había utilizado su asesinato para desencadenar terribles purgas en busca de los culpables. Hoy en día se sospecha que él mismo ordenó su eliminación, para tener así otro mártir del Partido y una justificación para sus carnicerías. (ver: El asunto Kirov).

El final de la larga historia de censura y muerte que acompaña a esta fotografía, no puede ser otro que el retrato que el dictador encargó a Isaak Brodsky basado en ella. La peculiar posición de la mano izquierda sobre la mesa lo confirma. Stalin, al fin solo, sin nadie a izquierda ni a derecha.

Stalin en Leningrado, por Isaak Brodsky

El próximo Viernes, otra Foto con Historia.

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