El Cárabo

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Si alguna vez os ha cogido la noche en mitad de una carballera, alomejor os sobresaltó un poco el ulular de un búho, y si sois miedosillos, quizás vuestros pies empezasen a andar mas deprisa y miraríais hacia atrás cada pocos pasos, hasta salir por fin del bosque o encontraros en un camino mas iluminado, cuya cercanía a la civilización os transmitiera cierta seguridad y os hiciese sacudir el canguelo que hace poco os acompañaba en el camino.

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Qué mala fama ha tenido siempre el personaje de quien hoy hablamos, el cárabo. Es un precioso animal de hábitos nocturnos, que por superstición e incultura ha sido hasta hace poco perseguido y temido. Como casi siempre, es al revés, al basar su alimentación en pequeños roedores, se trata de un formidable aliado del granjero. Además, el Carabo, suele tener su escondite y su descendencia en cuadras abandonadas, en tenadas, palomares y ruinas. Siempre estrechamente ligado al hombre. Veterinarios en Gijón.

Es frecuente en toda la geografía asturiana y podemos escuchar su característica llamada casi en cualquier época, aunque es mas frecuente en primavera y verano.

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Forman los cárabos, parejas estables, siendo un ejemplo de monogamia detro del reino animal. La hembra es considerablemente mayor que el macho ( supongo que de ahí la monogamia) y en primavera ponen de 3 a 5 huevos, que defenderán con ahinco de cualquier posible amenaza, incluido el hombre.

Posee este ave, unas condiciones innatas para ser un arma letal y un temible depredador en la noche.La disposición y forma de sus plumas le hacen silencioso, un vuelo indetectable. La agudeza de su oído y el campo visual que puede abarcar, consiguen que caiga por sorpresa con sus poderosas garras por delante, sobre el despistado ratón de campo o la hambrienta musaraña. Veterinarios en Oviedo

Como todos los búhos, regurgita los restos de los animales capturados, que no son aprovechables por su organismo, parece ser que pelos y hueso, no son del agrado de Mesieu Carabo y los escupe hechos una bola, desde su posadero , con ese gesto de indiferencia sabionda que tienen todos los búhos. Y les gusta mirar desde las ramas de madera de los robles.

El tono de su plumaje es de una indudable belleza y va desde el marrón oscuro, hasta el crema, incluso con manchas blancas. En casa, siempre hemos estado acompañados en las proximidades de este precioso animal por el que sentimos cierta debilidad y mas de una noche nos hemos puesto a llamarlos, imitando su sonido y provocando un estallido de uuuuhhhh, comunicándose de un extremo al otro del bosque en Asturias.

Gran tipo, El Cárabo.

 

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