El águila

{lang: 'es'}

Por Miguel

Hoy vamos a hablar de un ave con la que seguro que todos estáis familiarizados, la habréis visto en lo alto de un poste de teléfono o planeando elegantemente trazando círculos sobre vuestras cabezas. Se trata, mis queridos amigos, del ratonero común o águila ratonera, conocida en Asturias como viella o viella balagar, por su afición a usar el palo de los balagares como oteadero, aunque en el entorno rural, también le llaman “ferre”, casi como a cualquier ave rapaz. Como su nombre indica, sus aficiones culinarias se alejan de ensaladas o repostería. Cuando la veis en su asidero durante largos espacios de tiempo, indiferente al frío, la lluvia o el tráfico, efectivamente está al acecho de pequeños roedores, aunque no le hace ascos a suculentas lagartijas, e incluso hace sus incursiones en la carroña.

Es una rapaz de tamaño medio (55 cm aproximadamente) muy bien proporcionada. A mí siempre me ha recordado a un águila real en pequeño. Su plumaje alterna el marrón con manchas claras, presentando los ejemplares jóvenes tonos más claros (A diferencia de los humanos se les quitan las canas según crecen). Presenta muchas similitudes con el “halcón abejero”, con el que se le puede llegar a confundir.

Yo creo que es el animal que más he observado desde pequeño. Las he visto posadas durante horas, aguardando con paciencia infinita algún movimiento que delate la presencia de la presa, para lanzarse sobre ella con un ágil picado; en parejas, tríos y cuartetos, retándose o jugando en el aire; apareándose (Debe ser el único momento en el que no tienen paciencia infinita) ; las he visto jóvenes y adultas, y,  desgraciadamente, también las he tenido que recoger, heridas por algún cazador desaprensivo.

A pesar de su porte distinguido, su fuerte pico y sus poderosas garras, no la ha llamado dios por el camino del valor. Es frecuente ver cómo unas cornejas o un cuervo le echan sin miramientos de su atalaya, huyendo sin presentar batalla y quejándose con su característico maullido, con el rabo entre las piernas (Incluso las hembras).

Se trata, como decía, de un ave frecuente en cualquier ecosistema asturiano. La veréis más activa a partir de febrero, que es cuando corteja y prepara el nido al que puede acceder durante varios años, y suele construir en grandes árboles.

Es un ave altamente beneficiosa para nuestros cultivos, a pesar de lo cual, se le ha disparado indiscriminadamente, como al ejemplar que aparece en la foto (El que tiene alas), al que muy amablemente, nos ayudaron a curar en la Clínica Covadonga de Villaviciosa.

En fin, como siempre, tenemos que aprender a relacionarnos con nuestros compañeros de pupitre

paginasdelprincipado_aguila

Aguila

Esta entrada fue publicada en Conociendo Asturias. Guarda el enlace permanente.