“Puede que el tiempo me dé la razón, pero no queda tiempo, hoy es el día”. Entrevista a Nacho Vegas.

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Nacho Vegas no para. Casi diez años después de aquellas cajas de música, éstas siguen sin detenerse y lejos de hacerlo, continúan en marcha y a buen ritmo. Prácticamente en el último año: la Fundación Robo, un EP: “Cómo hacer crac” y un disco: “La Zona Sucia”. Mejor canción del año en Rockdeluxe  para “La gran broma final”, gira por el Cono Sur, actuaciones en París y Londres y todo esto mientras se cumple el primer y feliz aniversario de la plataforma de autoedición Marxophone (aquí el Manifiesto Marxophone ).

nacho_vegas_1PdP: Antes de nada queremos felicitarte por el éxito del disco en particular y de todo el proyecto de Marxophone en general. Sin duda habéis logrado dar con una fórmula realista y viable de grabar y distribuir música. El éxito unánime de las producciones: Alfaro, Lüger, Brea y tú mismo, así lo indica. ¿Se extiende el marxophonismo?.

NV: Al estar desmoronándose la gran industria del disco tal y como la conocíamos,  es una tendencia natural y saludable que se hagan más visibles modelos independientes y autogestionados, que es lo que tratamos de hacer en Marxophone. Paralelamente surgen nuevas vías como la microfinanciación.

PdP: Por si a alguien le quedaban dudas: el copyleft funciona.

NV: Este es un debate en el que no hay consenso aún y eso me preocupa. Yo prefiero hablar de licencias libres, menos restrictivas que el copyright y que permiten expresamente la libre difusión de tus obras más allá de las líneas tradicionalmente impuestas por el mercado, con la excepción de los casos en los que exista propósito comercial. El copyleft sería la licencia libre total, sin ningún tipo de restricciones, y esto tiene sentido en el caso del software libre (de hecho nació con esta finalidad) pero yo no se lo veo en el de las obras sujetas a derecho de autor. No estoy en contra, por supuesto, del derecho de autor ni de las entidades de gestión, solo del abuso que estas han cometido en nombre de aquel (por ejemplo, con el canon digital). Y el caso es que el copyleft que permite el uso comercial en la música, por ejemplo, es defendido con mucha vehemencia desde posturas neoliberales, que cuando hablan de cultura libre no entienden libertad de difusión sino de comercio, y esto es muy peligroso. Internet puede ser una herramienta estupenda, pero no hay que ser ilusos; los grandes depredadores también campan a sus anchas por la red.

PdP: En España, la industria parece que lo ha hecho peor aún que en otros países. ¿Crees que Antón Rexa puede, digamos, “refundar” la SGAE?.

NV: Veremos; al menos se ha acabado con el Bautistato  y parece que la nueva dirección está dispuesta a escuchar a todos los socios y no solo a una élite que genera mucho. Pero ojo, yo no creo que la SGAE haya sido la cara más fea de la industria ni mucho menos. Su problema fue que durante muchos años no ha estado al servicio de los socios sino de otros agentes tan poderosos como dañinos: multinacionales discográficas, grandes grupos de comunicación (PRISA, especialmente) y editoriales, que acabaron integradas en la sociedad. Todo lo que supusiera recaudar mucho valía.

PdP: Participas también en la Fundación Robo. ¿Cómo surgió el proyecto?,  ¿consideras que es necesario hoy en día que los artistas vuelvan a implicarse más en lo político, en lo social?.

NV: Comenzó cuando Roberto Herreros empezó a colgar canciones en un bandcamp bajo el nombre de Robo, que grababa con Joseba Irazoki y Karlos Osinaga y que reflejaban de algún modo las sensaciones vividas tras la eclosión del 15M. Me pareció una idea estupenda, me uní con “Cómo hacer crac” y el proyecto empezó a tomar forma de plataforma colectiva, con lo que surgió la Fundación Robo. Tenemos un pequeño politburó desde el que vamos tomando las decisiones y poco a poco se fueron uniendo músicos de diferentes escenas con sus aportaciones. Pedimos que en las canciones se advierta un compromiso social en un sentido amplio. Ese compromiso, en realidad, está implícito en cualquier forma de cultura popular en tanto que esta siempre refleja una forma de mirar al mundo. Lo que no nos gustaba a ninguno era ese inmovilismo que se vivió en la década pasada, sobre todo dentro de la escena indie.

PdP: Dicen que al viajar uno cambia sus puntos de vista. ¿Qué perspectiva se obtiene de nuestra región desde Sudamérica y qué visiones sobre Asturias has encontrado en la gente de allí?.

NV: Más bien trato yo de empaparme de lo que sucede allí. Este año viajamos a México y Colombia, donde el déficit democrático es similar al de España y los países de nuestro entorno pero la situación se agrava por una violencia extrema, unas desigualdades aún mayores que las nuestras, y una militarización exagerada en las calles, y todo eso te crea esa sensación falsa de que “lo nuestro” es poco menos que una frivolidad… Pero es que lees los sucesos en el norte de México y te das cuenta de que The Wire tiene tanto de realista como Mujeres Desesperadas. Eso sí, en entusiasmo por la cultura popular nos llevan mucha ventaja, y eso es algo que deberíamos aprender de Latinoamérica. Además es allí, en los barrios, donde se siguen gestando las tendencias musicales más interesantes.

PdP: En este singular momento histórico, en el que el mundo se enfrenta a desafíos globales nunca antes vistos, ¿dónde se sitúa Asturias?.  ¿Cómo ves el futuro de la región?

NV: Pues qué quieres que te diga… Negro como el carbón del pozu Candín… En Asturies se llamó reconversión a lo que en realidad fue destrucción de empleo, tejido social, industria… Por supuesto, para mayor gloria de empresarios que se enriquecieron y políticos que medraron. El daño que se le hizo a Asturies es algo que pagaremos aún durante mucho tiempo. Paradójicamente Gijón es una ciudad bastante agradable para vivir, muy poco hostil, probablemente debido a que tiene una población muy envejecida. Gran parte de nuestra generación tuvo que emigrar y la nueva lo tiene más jodido aún, y eso también le da un aire triste a la ciudad. Oviedo, por ejemplo, es una ciudad donde no se respira esa tranquilidad, pero la gente está más movilizada, baste como ejemplo la gran labor que están haciendo desde el CSOA La Madreña.

PdP: El Niemeyer, el Festival de Cine y la Semana Negra han dado muchos titulares en los últimos  tiempos, pero no por sus actividades culturales. ¿Es la cultura simplemente un arma arrojadiza para los políticos?.

NV: Tampoco hay tanto de lo que extrañarse. A mí la destitución de Cienfuegos y el anuncio de cambio de rumbo del festival me entristecieron mucho, pero todos estos años atrás el PP en la oposición ya venía reclamando otro modelo de festival, aunque con la boca pequeña dado el prestigio y el éxito de público que tenía cada edición. Así que con el Foro no iba a ser diferente. Yo era algo que esperaba y sinceramente creo que se sobredimensionó el debate. Más que un arma arrojadiza creo que sirvió como cortina de humo. Me parece increíble que se llenaran tantas páginas en los periódicos con la ridícula polémica de la gestión del Niemeyer mientras apenas se leía nada sobre las explotaciones ganaderas o las plantas del metal que cerraban mes tras mes dejando deudas millonarias y gente en la calle. Y seguramente ahora al PSOE y a Foro les interesa más polemizar en los medios sobre la Semana Negra que hablar de los 600 millones en recortes que nos quitan a los ciudadanos para pagar un destrozo que no hemos provocado.

PdP: Todo esto no anima mucho a los músicos jóvenes, pero aún así siguen surgiendo talentos creativos. ¿Qué grupos y músicos asturianos te han llamado la atención últimamente?.

NV: Soy fan de Lorena Álvarez y Su Banda Municipal, que hacen una especie de folclore post-punk, por llamarlo de algún modo, que mola mucho. Han editado una cinta y creo que en septiembre saldrá su primer álbum. También estoy atento a lo que hace Arma X, me encanta su rabia y su forma de rapear. Ahora en Factor Canadá, con Dj Soyez. Por cierto, han cedido a la Fundación Robo su hit “Campeones”, especialmente recomendable estos días…

PdP: Para terminar, la frase “Puede que el tiempo me dé la razón, pero no queda tiempo, hoy es el día” de tu último single “La broma final”, remite una vez más al carpe diem, al presente, al ahora o nunca, ¿es este el único camino, o al menos el más inteligente, cuándo el futuro se muestra tan incierto como nunca antes?

NV: Es más bien una frase contra la inacción, que lleva al cinismo y al individualismo más perverso… Cuando a tu alrededor se están derrumbando edificios, puedes dejar que te lo cuente Pepa Bueno en el telediario o salir y moverte y gritar.

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